El bronceado y la depilación definitiva

Algo que plantea bastantes dificultades para cualquier especialista en depilación láser es tratar a una persona con piel oscura. Esto suele ocurrir para cualquier tipo de láser y para cualquier zona del paciente. El motivo de todo ésto es que la melanina, que está en la epidermis de nuestra piel, tiene la función de absorber la luz. Los láseres emiten una luz que debe ir a través de la epidermis; sin embargo, en los casos de pieles oscura resulta muy difícil y delicado, ya que el láser puede invadir zonas que no corresponden exactamente donde está situado el pelo. Ello es debido a que las pieles oscuras contienen pigmentos de melanina que pueden dar lugar a confusiones a la hora de tratar el vello durante una sesión de depilación. Debido a ese inconveniente, un médico debe ser muy cauto y cuidadoso, además de saber elegir el láser apropiado y la intensidad que debe utilizar para tratar un paciente con estas características en la piel.
Para la depilación láser es muy importante evitar tratar el pigmento de melanina que se encuentra en la superficie de la piel. Por ello, para evitar problemas y protegerla convenientemente, se utiliza una técnica de enfriamiento de la superficie de la piel. Suelen colocarse dos placas con agua corriente o también se utiliza un spray que se aplica a la piel y la enfría por evaporación. Estas son las dos formas más usuales para proteger la piel del láser y hacer que bajen mucho las posibilidades de daño en su superficie.
En los casos de pacientes con piel muy oscura se suele utilizar el láser con una longitud más larga de onda. Se hace así porque la melanina está preparada para absorber la luz de longitudes de onda corta como es el caso de la luz UV, por lo que se intenta reducir la capacidad de absorción aplicando longitudes de onda más largas, evitando así que la piel del paciente pueda quedar dañada.
En la actualidad, se suelen utilizar tres tipos de láser: el láser Alejandrita, el láser diodo y el láser de Nd. YAG. En los primeros tiempos del uso del láser para depilación se utilizaba el láser rubí, que conseguía una longitud de onda muy corta, concretamente a 694nm. El láser Alejandrita emite la luz a 755 nm., el láser de diodo a 810nm. y el láser Nd. YAG la emite a 1064 nm., la más larga de todos.
Por lo que se ve más arriba, es muy fundamental buscar a profesionales capacitados para llevar a cabo la depilación definitiva, ya que, como hemos visto, existen una serie de factores a tener en cuenta y que son imprescindibles si queremos que las sesiones de depilación láser resulten eficaces y no entrañen peligro para nuestra piel. Recordemos que uno de los puntos prioritarios en el caso de las pieles oscuras o muy bronceadas es utilizar un láser de onda larga, generalmente a 1064 nm. y para ello se suele recurrir al Nd. Yag. Otra forma de controlar el láser es manipulando la duración del impulso; es decir, tener un control de la duración de la luz durante el tratamiento. Téngase en cuenta que si se utiliza una configuración errónea en el dispositivo, cuando se tratan pacientes de piel oscura, puede crearse un riesgo grande de producir ampollas u otros efectos secundarios.
